sábado, 17 de enero de 2015

Cuidados diarios de los pericos australianos



Cuidados diarios de los pericos australianos

Los periquitos son aves muy vivaces, y tenerlos siempre encerrados en una jaula es algo que va completamente en contra de su naturaleza. Los periquitos silvestres son nómadas, recorren muchos kilómetros diarios volando. Por supuesto, nunca podemos brindar a nuestros periquitos "caseros" todo el espacio que necesitarían para vivir como en libertad, pero lo mínimo que podemos hacer es darles la oportunidad de salir de su jaula y moverse libremente por la habitación.

Hay ciertos trabajos que con el tiempo se convertirán en rutina. Por ejemplo, limpiar la jaula. Es conveniente que limpies la bandeja en el fondo por lo menos una vez a la semana, las rejas las puedes limpiar con una esponja húmeda siempre que haga falta, igual que las perchas.
Es importante que ofrezcas de vez en cuando la oportunidad de bañarse a tu periquito. Puedes comprar una bañera de colgar en la puerta de la jaula, pero si tu periquito está acostumbrado a la mano puedes llevarlo al baño o la cocina para que se bañe debajo de un grifo goteando. A algunos les encanta, a otros no, pero en cualquier caso, inténtalo.

Soltar a volar a los periquitos
Soltarlos, ¿por qué?
Los periquitos son aves muy vivaces, y tenerlos siempre encerrados en una jaula es algo que va completamente en contra de su naturaleza. Los periquitos silvestres son nómadas, recorren muchos kilómetros diarios volando. Por supuesto, nunca podemos brindar a nuestros periquitos "caseros" todo el espacio que necesitarían para vivir como en libertad, pero lo mínimo que podemos hacer es darles la oportunidad de salir de su jaula y moverse libremente por la habitación.
Un periquito permanentemente encerrado en su jaula pronto sufrirá problemas de salud, como obesidad, ventilación deficiente de los sacos aéreos, atrofia de la musculatura del vuelo... y seguro que no estará feliz. Aunque la jaula te parezca enorme, nunca habrá en ella suficiente espacio para que los periquitos puedan volar de verdad, esto únicamente es posible en pajareras relativamente grandes (de varios metros de longitud) o dentro de la propia habitación.
¿Cuantas veces?
Si la jaula no cumple con las medidas mínimas (60 x 40 para una pareja) es recomendable que siempre permanezca abierta y que los periquitos solo la utilicen como "dormitorio" por las noches. Si la jaula es más grande basta con unas horas diarias de vuelo libre (por lo menos cinco), pero cuanto más, mejor. Para poder prescindir totalmente de estas excursiones por la habitación los periquitos tendrían que vivir en una pajarera de varios metros de longitud.
¿Donde?
Siempre en una habitación completamente CERRADA. Soltar un periquito a volar fuera de la casa es más que arriesgado: como aves nómadas, el sentido de la orientación del periquito no está muy desarrollado. Aunque quisiera volver, es muy probable que no encuentre el camino de vuelta a su casa. Además los periquitos tienden a huir volando de cualquier peligro que se les presente, basta con un pequeño susto fuera de la casa y el periquito sale volando "sin cabeza", sin que haya posibilidades de recuperarlo (y probablemente firmando su condena a muerte). Esto puede ocurrir también con periquitos muy mansos que en condiciones normales nunca saldrían volando de la mano. Mejor no arriesgarse.
Aparte de esto, al aire libre hay multitud de peligros que no podemos evitar: plantas venenosas, contagio con enfermedades a través de pájaros silvestres, aves rapaces, el gato del vecino...
Lo más normal es elegir la habitación donde poner la jaula también en función de las posibilidades que se tienen en ella de soltar a los periquitos a volar. Absolutamente desaconsejable es la cocina: hay demasiados peligros que no se pueden evitar, como vitrocerámicas calientes, vapores venenosos de productos de limpieza y teflón, alimentos inapropiados para los periquitos... Y, al no ser que te guste el potaje con plumitas, tampoco es muy higiénico.
En cualquier caso, hay que preparar la habitación de tal forma que se evite cualquier peligro para los periquitos. Además conviene poner en ella algún "espacio de juegos" diseñado para los periquitos, que les pueda servir como "pista de aterrizaje" y donde puedan pasar el tiempo que pasen fuera de la jaula.
El recorte de las alas
Lo que comúnmente se llama "recorte de las alas" normalmente "solo" se refiere a cortar las remeras (las plumas largas de las alas) más externas, no el ala en sí. Hay una variedad más bestial, que consiste en seccionar un ligamento del ala, con lo que el ave no pueda controlar los movimientos del mismo. Por suerte, esta operación se practica muy poco (cualquier veterinario que la realiza parece que no ha entendido nada de lo que es la ética profesional) y más bien en aves mayores, como cacatúas o guacamayos.
Aún así, es simple recorte de las remeras ya es más que rechazable. Privando al periquito de su capacidad de vuelo se le quita su forma de desplazarse que más utiliza, el vuelo. Además conlleva las mismas problemas de salud que la falta de movimiento por estar encerrado permanentemente en la jaula: obesidad, atrofia de la musculatura de las alas...
bajo este aspecto, es especialmente peligroso recortar las remeras a periquitos muy jóvenes, que todavía están ejercitando y desarrollando esta musculatura con sus primeros intentos de vuelo. Si no pueden hacerlo adecuadamente esto puede llevar a problemas de vuelo durante toda su vida.
El recorte de las alas no minimiza los riesgos para el periquito durante el vuelo libre. En una habitación adecuadamente preparada para soltar a los periquitos se puede evitar la gran mayoría de las situaciones peligrosas, aunque los periquitos conserven su capacidad de vuelo. Incluso, si se cortan de forma irregular, el periquito puede sufrir serios accidentes al poder volar un poco, sin coger altura, pero tampoco sin poder controlar la dirección o la velocidad de vuelo. Es más, paradójicamente el recorte de las alas guarda el peligro de que el periquito escape volando: las remeras vuelven a crecer tras cada muda. Si el dueño no está atento al crecimiento de las nuevas plumas cualquier día abre la ventana confiando en que el periquito no puede volar, y éste puede escapar.
La primera excursión
Puedes empezar a soltar a volar a tus periquitos en cuanto lleven 2 - 3 semanas en tu casa. En este tiempo se acostumbrarán a su nuevo entorno y por lo menos conocerán la habitación de vista. No hace falta que estén acostumbrados a la mano; aunque facilita las cosas, no es imprescindible. También un periquito asustadizo puede aprender sin mayores problemas a salir y volver a entrar en su jaula.
¡Es muy importante que las ventanas estén cubiertas! Los periquitos no los reconocen como cristal y pueden intentar traspasarlos, un choque frontal puede desnucarlos. Así que baja las persianas, si no tienes, pega unos folios en ellos con algo de cinta adhesiva. Luego cada día puedes abrir las persianas un poco más o quitar algún folio hasta que los periquitos aprendan a reconocer las ventanas como frontera.
Para que los periquitos salgan de su jaula, simplemente ábreles la puerta. ¡NUNCA los saques con la mano o los espantes! Si salen por su propia voluntad también encontrarán el camino de vuelta. Si no salen el primer día que les abras la puerta, ya saldrán el segundo. No los fuerces, déjalos decidir. Los más espabilados saldrán en cuanto vean la puerta abierta, pero los más tímidos pueden pasarse días mirando la puerta abierta sin saber qué hacer.
La primera excursión siempre suele ser algo caótica: no es raro que los periquitos, todavía no muy experimentados con el vuelo, resbalen al aterrizar o incluso choquen contra las paredes. Por muy espectacular que parezca, no se suelen hacer daño. Lo más normal es que aterricen en algún lugar elevado, como encima de muebles altos. La altura les da seguridad.
Cada vez las excursiones serán menos caóticas. Los periquitos se acostumbrarán a ellos y saldrán y entrarán sin problemas. También explorarán la habitación, si les tienes preparado algún espacio de juegos probablemente se convertirá en su lugar predilecto cuando están fuera de la jaula.
¿Como meto a un periquito en la jaula de nuevo???
Muy fácil: dejando que entre solo. Todos los periquitos pueden aprender sin ningún problema a volver a entrar en la jaula por si solos.
Para que funcione conviene seguir una serie de reglas:
  • El periquito tiene que haber salido solo. Si salió porque lo sacaste con la mano o porque se vio espantado puede que no encuentre el camino de vuelta. Si encontró la puerta para salir, también la encontrará para entrar.
  • Para poder entrar en la jaula con más facilidad puedes colocar una percha de plástico (de los que solo se enganchan a las rejas por un extremo) ante la puerta por fuera de la jaula, y luego dentro de la jaula cerca de la puerta alguna golosina, como un racimo de panizo. ¡No ofrezcas comida fuera de la jaula! Bueno, no pasa nada si de vez en cuando le das alguna golosina de tu mano mientras esté fuera o al principio la utilices para atraerlo hacia el espacio de juegos, pero no le des nada para "hartarse a comer". Así el periquito si se ve con hambre, buscará el camino de vuelta a la jaula. Además, los periquitos tienen un metabolismo bastante alto y comen pequeñas cantidades de semillas repartidos a lo largo de todo el día, así que el periquito entrará en la jaula cada cierto tiempo para comer.
  • La primera vez que sueltes a tus periquitos es posible que no entren por la noche por si solos. Si es así puedes dejarlos fuera esta noche sin ningún problema, dejando alguna luz tenue encendida en la habitación. Si están acostumbrados a la mano también puedes intentar hacerlos subir a tu dedo y devolverlos a la jaula, incluso, si ésta no es demasiado grande, puedes "ofrecerla" a los periquitos, llevándola a donde están ellos, a veces así entran. Si no funciona nada de esto ya entrarán por la mañana siguiente por si solos. Y una vez que hayan encontrado el camino de vuelta, es casi seguro que en futuras ocasiones volverán a la jaula por la noche sin problema ninguno.
Si en alguna ocasión es imprescindible devolver al periquito a la jaula la forma menos estresante de atraparlo es oscureciendo la habitación, ya que en la oscuridad el periquito no volará, siendo más fácil cogerlo. Además de esta forma no asociará la experiencia de ser atrapado con el aspecto de su cuidador. ¡Aun así, esto solo debería ser una solución de emergencia y algo excepcional! Siempre supone un gran susto al periquito y un gran retroceso en la confianza hacia el dueño. ¡Nunca intentes atrapar a un periquito durante el vuelo! Es muy fácil dislocarle la articulación del hombro.

Posibles peligros y cómo evitarlos
Es absolutamente imprescindible hacer algunos "ajustes" en la habitación donde vayan a vivir los periquitos (y donde el dueño responsable los soltará a volar) para evitar posibles peligros. Estas pequeñas reformas no son difíciles ni costosos, pero pueden evitar accidentes horribles a los periquitos. Aquí puedes encontrar un listado de los principales peligros que puede haber. No es, ni mucho menos, completa, pero puede servirte como referencia para mejorar la seguridad de la habitación de los periquitos.
Escapar volando
Según estadísticas, tres de cada diez periquitos "salen volando". Cifras bastante tristes, teniendo en cuenta que las posibilidades del periquito de sobrevivir más que unos días en libertad total son prácticamente nulos. Yo misma he perdido a cuatro periquitos muy queridos porque se escaparon.
¡No dejes abierto ninguna ventana o puerta en la habitación de los periquitos mientras estos estén sueltos, tampoco "un poquito" o aunque estén cubiertos por cortinas! Los periquitos son muy curiosos y tarde o temprano encontrarán la forma de salir por los rincones más insospechados.
Para evitar que escapen por la puerta de la habitación si alguien la abre conviene poner una especie de cartel por fuera, tipo "Cuidado, periquitos sueltos", para que nadie la abra desprevenido. También es una buena idea colocar una cortina de bambú delante de la puerta, pero aún así hay que mantener la puerta siempre cerrada, ya que la cortina puede evitar que el periquito salga volando en un primer momento, pero con el tiempo encontrará la forma de pasar por ella.
Para poder airear la habitación mientras los periquitos estén sueltos se puede colocar una malla metálica delante de alguna ventana. La forma más fácil es construir un marco de madera de tamaño ligeramente superior al de la ventana, fijar la malla a él y sujetar toda la estructura a la pared. Incluso, la versión más barata y fácil, es una malla antimosquitos fijada a la pared "de quita y pon", con velcro. Pero asegúrate que está muy bien fijada en las esquinas y vigila que no haya ningún objeto cerca de la malla donde los periquitos puedan posarse, al morder la malla si la alcanzan pueden romperla y escapar.
Incluso hay periquitos que aprenden a abrir la puerta de su jaula con el pico. Para evitar que demuestren esta "habilidad" cuando la ventana está abierta, conviene colocar un pequeño candado o incluso unas pinzas de la ropa en la puerta.
Aquí puedes encontrar consejos sobre qué hacer si se te escapa un periquito.
Rincones estrechos, espacios entre muebles y la pared
Los periquitos en libertad crían en troncos huecos. También en cautividad utilizan cajas de nido, y buscan rincones oscuros con la entrada estrecha para explorarlos en función de su aptitud como nido. Así es fácil que se metan en espacios estrechos de donde después no puedan salir, por ejemplo, detrás de los libros en una estantería. También puede ocurrir que resbalen y caigan detrás de algún mueble que no está completamente arrimado a la pared. Para evitar que esto ocurra conviene arribar los muebles completamente a la pared, o bien, separarlos tanto que un periquito que caiga detrás pueda salir por un lado. Eventuales "cuevas de nido" que pueden suponer algún peligro se deben tapar.
Ventanas, espejos grandes
Los periquitos no reconoce las superficies de cristal como barreras si no están habituados a ellos. Incluso periquitos ya habituados a ellos pueden "olvidarse" de ello si se ven en una situación de pánico. Un choque frontal contra una ventana o un espejo en el peor de los casos puede desnucar al periquito, produciéndole una muerte instantánea, o por lo menos causarle una conmoción cerebral o rotura del pico.
Para habituar los periquitos a los superficies de cristal hay que empezar por cubrirlos completamente (bajando las persianas, o incluso pegando algunos folios de papel con cinta adhesiva sobre ellos) y después cada día ir descubriéndolos poco a poco. Como "recordatorio" para evitar colisiones en caso de pánico puedes pegar unas cuantas pegatinas sobre el cristal (por ejemplo, como los que venden especialmente para evitar colisiones de aves silvestres en ventanales, en forma de silueta de ave rapaz, pero sirve cualquier otro motivo), aproximadamente una por metro cuadrado.
Enchufes, cables eléctricos
Existe el peligro de que el periquito se electrocute al morder un cable o "explorar" un enchufe. Puedes poner una tapa de seguridad para niños en los enchufes, e intenta poner todos los cables fuera del alcance de los periquitos en medida de lo posible.
Cortinas, alfombras, telas gruesas
Existe el peligro de que el periquito se lastime al trabarse en ellos con sus uñas e intente soltarse. Para evitarlo conviene usar cortinas de tela gruesa en la habitación de los periquitos.
Recipientes hondos (vasijas, papeleras) o con agua (acuarios, el inodoro)
El periquito puede caer dentro y después no puede salir o se ahoga. El interior de recipientes hondos se puede recubrir con malla metálica o taparlos de algún modo. Acuarios y otros recipientes con agua siempre deben tenerse tapados. El cuarto de baño de todos modos debería ser una zona tabú para los periquitos, también por la cantidad de productos químicos que puede haber (detergentes, limpiadores, jabones, medicamentos...).
Sustancias venenosas
Para los periquitos muchas sustancias aparentemente inofensivos pueden resultar muy venenosos. Algunos ejemplos: plomo, óxido, nicotina (cigarros y su humo), teflón (sartenes, también los vapores que desprende una sartén caliente), detergentes, alcohol y bebidas alcohólicas, medicamentos, insecticidas, tinta de bolígrafo y rotulador permanente, alcohol, café, especias, pegamento, tipp-ex, ambientadores (también el los vapores que desprenden los de meter en el enchufe), incienso, ...
Plantas venenosas
La gran mayoría de las plantas de adorno son venenosos o por lo menos irritantes para las mucosas si el periquito los muerde (y si están a su alcance, los morderá). También hay que tener cuidado con plantas con espinas como rosas o cactus, así como con la propia tierra de las macetas, que muchas veces contiene abonos o insecticidas. Aquí hay un listado más completo: plantas de adorno venenosas.
Objetos calientes
Obviamente, estufas de gas, planchas o vitrocerámicas encendidas o cocinillas de gas no deben estar al alcance de los periquitos. Pero también hay otras trampas, muchas veces mortales, no tan fáciles de identificar: vapor caliente (de comida al fuego en la cocina) puede quemar los pulmones del periquito si lo inhala. Otro peligro son líquidos calientes: aceite en una freidora caliente, sopa y otras comidas...
Muy peligrosos también son las lámparas de halógeno. Las bombillas alcanzan varios cientos de grados de temperatura, un periquito que aterriza cerca de ellos en el peor caso puede, literalmente, pegarse fuego al plumaje.
Otras mascotas
Como regla general, no debería haber ningún animal en la misma habitación que los periquitos cuando estos estén sueltos. También un perro normalmente pacífico y habituado a los periquitos volverse imprevisible e intentar atraparlos. No lo hacen por malicia, sino por su instinto: nunca olvidemos que un perro es un carnívoro cuyos antepasados, los lobos, se buscan la vida cazando a otros animales. Un movimiento imprevisto del periquito, volando cerca del perro, puede desencadenar este instinto de caza.
Lo mismo pasa con los gatos, con la diferencia de que es casi imposible habituarlos a la presencia de los periquitos, incluso si estos están enjaulados puede intentar atraparlos a través de las rejas.
Incluso animales aparentemente inofensivos como hámsteres, cobayas o conejos pueden representar un peligro: si el periquito aterriza en su jaula los roedores pueden morder sus patitas, por pura curiosidad, pero causando graves heridas al periquito.